Leonardo Padura. Estamos escribiendo un futuro que hace dos años era muy difícil de imaginar

Leonardo Padura. Estamos escribiendo un futuro que hace dos años era muy difícil de imaginar


Leonardo Padura es seguramente, hoy en día, el escritor cubano de mayor reconocimiento internacional, tanto en lo que refiere a difusión, éxito y traducción de sus libros, como en lo concerniente a galardones (Premio Nacional de Literatura 2012 y el Princesa de Asturias 2015). La agradable conversación se desarrolla en su casa de siempre, situada en el sureño barrio de Mantilla, también escenario de una parte de sus conocidas novelas policiacas, protagonizadas por el detective Mario Conde.

Las nuevas relaciones Cuba-EE.UU y el periodismo cubano actual son los temas de esta entrevista, no por casualidad, ya que Padura tiene entre sus campos narrativos la colaboración de prensa, como parte inseparable de su proyección intelectual.

Félix J. Alfonso López

 

El Presidente de los EE.UU está en La Habana, ¿Cómo valoras este hecho histórico?

Obama puede ser catalizador de un proceso que al principio parecía que iba excesivamente lento y que después ha ido cogiendo una velocidad que a veces cuesta trabajo seguir en todos sus pasos.

Creo que Obama le está dando un espaldarazo a su política con este viaje a Cuba, demostrando que realmente tiene voluntad de que las cosas cambien, de que cambien con profundidad y de que en algún momento se pueda llegar a tener unas relaciones normales.

Sin embargo hay un elemento que sigue estando pendiente y que es fundamental para que se vuelva a tener relaciones normales: el embargo. El tema del embargo que afecta a muchísimos sectores de la vida política, social, económica, incluso personal de la gente en Cuba, y que parece que tiene poco tiempo de futuro, pero que sigue actuando y sigue entorpeciendo determinadas formas de esas relaciones. Y te pongo un ejemplo, que me toca muy de cerca por mi pasión beisbolera, la inserción de los jugadores cubanos de béisbol en los circuitos profesionales es una locura, el gran disparate, un absurdo, pero eso es lo que pasa, por regulaciones previas del Gobierno cubano y por remanentes que todavía quedan de esta Ley de embargo que no permite esa contratación directa. Ese es un ejemplo entre otros muchos.

 

Las relaciones Cuba-EE.UU están marcados por antecedentes históricos bastante traumáticos, y no solo en la etapa revolucionaria.

En ese futuro posible de relaciones normales creo que es muy importante saber, por la parte cubana, que con la experiencia histórica de dos siglos de relaciones traumáticas con los EEUU esta es una relación compleja pero necesaria. Haber vivido 50 años de espalda a los EEUU, o más que de espalda enfrentado a los EEUU, en ocasiones incluso agredidos de manera directa, no es fácil para ningún país, pero especialmente para Cuba.

Estamos hablando de un país que muchas veces se coloca en el ombligo del mundo pero que es un paisito chiquitito, poco desarrollado, sin una fuerza real, pero que ha tenido esa relación con los EEUU, y que ha sido una de las causas que ha provocado esa imagen, a veces desproporcionada, que tiene Cuba a nivel internacional.Cuba tiene que saber que unas relaciones normales con los EEUU pueden entrañar riesgos pero creo que va a entrañar beneficios. El primer beneficio creo que ya lo estamos viviendo, incluso en medio de la anormalidad que existe, y es que han bajado las tensiones.

 

Bajando tensiones, ¿Cómo se traduce eso?

La gente de mi generación y la generación que sigue a la mía,  hemos vivido en un estado de hostilidad entre dos países en que lo único que se cruzaban por momentos eran ofensas. Podemos volver al ejemplo del béisbol, donde en los partidos Cuba-EEUU la parte cubana los asumía como una guerra. Era realmente el espíritu de la guerra fría, todo se convertía en un enfrentamiento, cuando era una de las cosas en las cuales los dos países debieron haber disfrutado mutuamente de ese amor que le tenemos al béisbol, o a la música, o al cine, o a la literatura, tantos elementos que unen a Cuba a los EEUU. Pienso que ya estamos viviendo un momento diferente, ese futuro que dos años atrás era muy difícil de imaginar y que se está produciendo. De esa relación normal hay que sacar las ventajas posibles.

 

Mirando hacia el interior de la sociedad cubana ¿qué repercusiones pueden tener estos nuevos tiempos que vivimos?

Hay muchos elementos en la estructura social y económica cubana que necesitan de un apoyo para poder desarrollarse. El gobierno cubano ha reconocido que sin inversión extranjera no puede desarrollar el país, es imposible. Eso no es exclusivo de Cuba, es un fenómeno universal. Incluso los momentos de bonanza, o de respiros que hemos tenido han sido porque un país exterior nos ha dado un apoyo, en algunos casos interesado, en otros muy interesado, pero solos no podemos.

Puede ser muy interesante una relación económica fluida con los EEUU. Hay un fenómeno, por ejemplo, que es el problema de las infraestructuras de las ciudades cubanas, muy deterioradas, muy atrasadas, que pueden beneficiarse de esas relaciones. O el área de las comunicaciones, que para un cubano que solo vive en Cuba y no tiene posibilidad de viajar, ver lo que es un acceso a internet normal le puede parecer como algo de otra galaxia: saber que te conectas y ya tu computadora está en Internet, eso es algo que todavía parece de un futuro y sin embargo ya es casi pasado.

 

Desde tu oficio de periodista y colaborador de prensa ¿Cómo valoras el periodismo cubano en estos momentos?

Muchas veces todo el mundo en la calle sabe lo que está pasando y donde parece que no se enteran es en la redacción de los periódicos y noticieros televisivos. Esa es la impresión. Creo que a pesar de que a nivel de gobierno se han hechos críticas a la prensa, llamando a que la prensa tenga un papel más activo hay un problema de fondo que habrá que superar en algún momento y es ¿quíen? dirige la prensa en Cuba, porque mientras el Estado, el Gobierno y el Partido sean juez y parte, la prensa no va a tener el papel que debe cumplir. Eso del cuarto poder de que se hablaba en una determinada época no es posible actualmente en Cuba.

El escritor Paco Ignacio Taibo II dijo en la década de 1980, en un seminario, que Cuba era el país con peor periodismo y los mejores periodistas que el había conocido.

Hay calidad profesional suficiente pero las estructuras son obsoletas y esto es cada día más perjudicial para el desarrollo de la sociedad.

Me parece bien que haya un punto de vista oficial de determinados problemas, y tiene que haber una prensa que refleje ese punto de vista, pero tiene que haber también otras alternativas que tengan la misma posibilidad de llegar al ciudadano.

Hay que hacer una revolución profunda en la prensa cubana, hay que darle el verdadero sentido que tiene el periodismo, que es una función de servicio al ciudadano no al estado. El Estado puede ser incluso un objeto continuo de crítica del periodismo cuando no cumpla con las expectativas de los ciudadanos.

 

Más allá de la buena voluntad que puede guiar a Obama, este restablecimiento de relaciones está marcado  por intereses concretos.

Claro, tiene que haber buena voluntad aunque vienen a hacer negocios. Nadie viene a regalar nada, eso hay que tenerlo muy claro, pero tiene que haber voluntad de por parte del gobierno cubano de que las cosas mejoren en el país, para que las posibilidades que ofrece una nueva relación de una cierta, o de una total normalidad puedan ser efectivas para la sociedad cubana en su conjunto.

 

¿Qué siente el ciudadano cubano Leonardo Padura ante este nuevo escenario que hasta hace dos años parecía un imposible?

Hemos pasado largos años de muchas carencias, de muchas limitaciones. Hemos vivido entre muchas incomprensiones internas, con esa presión política que ha significado una confrontación con los EEUU, y todo eso le ha cobrado un precio a la sociedad cubana. Más de una generación ha vivido en esa pesadilla de la cual parecía que no íbamos a salir nunca. Yo creo que la gente en Cuba, después de tantos sacrificios, después de tantos años, con todo esos problemas se merece vivir mejor.

foto por Orsola Casagrande



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