El Ejército propone un referéndum que no convence a la plaza Tahrir

by editor | 23rd November 2011 6:57 am

Revuelta en Egipto contra la junta militar

Después de reprimirlas duramente, el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas que gobierna Egipto intenta, con algunas concesiones, aplacar las protestas que exigen la transición al poder civil. Por un lado, negoció con los partidos políticos la formación de un nuevo gobierno; por otro, planteó la posibilidad de un referéndum sobre su salida, pero los manifestantes de la plaza Tahrir, donde siguen los enfrentamientos, ya no creen a los militares y lo rechazaron.

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GARA | EL CAIRO

Los decenas de miles de manifestantes congregados en la plaza cairota de Tahrir respondieron con gritos de «fuera, fuera» al discurso del jefe del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA) egipcio, Husein Tantawi, que anunció que la Junta Militar abandonará inmediatamente el poder si lo decide el pueblo en un plebiscito.
El anuncio de Tantawi, presionado tras varios días de protestas reprimidas duramente, no convenció a los egipcios que se manifiestan en la emblemática plaza. Los manifestantes desconfían de las intenciones de los dirigentes castrenses, después de ocho meses de gestionar el fin de la era de Hosni Mubarak, pero sin cambios sustanciales en el régimen y creen que quieren permanecer en el poder. «Estamos dispuestos a entregar inmediatamente la responsabilidad si el pueblo así lo desea en un referéndum popular», dijo Tantawi, sin ofrecer más detalles, justo antes del final de su discurso a la nación.
El mariscal anunció elecciones presidenciales antes de julio de 2012, y su voluntad de mantener los comicios legislativos en las fechas previstas, es decir, a partir del próximo lunes. «No buscamos la Presidencia, y las Fuerzas Armadas rechazan cualquier intento de dañar su reputación», dijo. Asimismo, acusó a «algunos», sin concretar quiénes, de haber querido llevar a la Junta Militar a la confrontación, pero aseguró que la autoridad castrense ha sido «paciente» y que ha ejercido el autocontrol al máximo. «Nunca tomamos decisiones políticas unilaterales, siempre consultamos a los poderes políticos. Desde el comienzo iniciamos un proceso político» para entregar el poder a una autoridad civil, insistió.

El Ejército reaccionó así a tres días de protestas que han recordado las escenas vividas en el levantamiento contra Mubarak y en las que han muerto al menos 28 personas -26 en El Cairo, una en Alejandría y una en Ismailiya-, según el recuento del Ministerio de Sanidad.

Los enfrentamientos en la capital estallaron el pasado día 19 por la noche después de que la policía desmantelara varias tiendas de campaña instaladas por manifestantes el día anterior, y se han extendido por otras zonas del país. Reclaman el traspaso del poder a manos civiles y rechazan el control de los militares sobre el proceso de transición.

Para el joven Ahmed Gharib este discurso llega tarde: «Si Tantawi lo hubiera pronunciado hace tres días, la situación sería diferente», subrayó. «Desde hace tres días sólo hemos pedido que se anuncie una fecha para las elecciones presidenciales, pero ahora pedimos la marcha del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas porque es responsable de la muerte de los manifestantes», añadió.

Antes de la intervención de Tantawi, el CSFA mantuvo una reunión con formaciones políticas en las que acordaron la formación de un gobierno de «salvación nacional», según explicó Mohamed Selim al-Awwa, uno de los candidatos a las elecciones presidenciales, al término de la reunión.

ElBaradei y un nuevo gobierno

El Consejo apuntó la posibilidad de nombrar al antiguo jefe de la Agencia Internacional de la Energía, Mohamed ElBaradei, en el puesto de primer ministro para reemplazar a Essam Charaf, pero también se mencionó el nombre de Abdelmoneim Abul Fotuh, antiguo miembro de los Hermanos Musulmanes. El CSFA admitió ayer la dimisión del Gobierno de Charaf.

Mientras, la afluencia a la manifestación convocada en la plaza era masiva y continuaron los choques que, en ocasiones, llegaron a ser cuerpo a cuerpo.

El efecto de los gases lacrimógenos afectó a gran parte de la plaza y muchas personas eran atendidas con síntomas de asfixia en los hospitales de campaña. En las calles aledañas que conectan con el Ministerio del Interior, decenas de personas lanzaban piedras contra los agentes, que, a su vez, respondían con gases.

«El pueblo quiere la caída del ‘mushir’ (mariscal)», y «¿Dónde está el traspaso del poder?», eran los lemas más coreadas. Mohamed Sami volvió a utilizar la pancarta con el lema «Mubarak, dimisión» que guardaba desde febrero. Lo explica con la pregunta «¿Has notado algún cambio desde su salida?». Los lemas de principios de año -«Dimisión», «Libertad»- se dirigen ahora a la junta militar. «No podemos creer lo que dice. La pelota ha estado en el campo del consejo militar durante meses, y no han hecho nada», afirmaba Ibtissam al-Hamalawy. «Tantawi es una copia calcada de Mubarak. Es Mubarak en su comportamiento y ese discurso se asemeja al de Mubarak»», asegura el joven Ahmed Mamdouh.

El Movimiento 6 de Abril rechaza la reunión de los partidos políticos con la junta militar

El Movimiento 6 de Abril, germen de las protestas que derrocaron a Hosni Mubarak, anunció su rechazo a la reunión entre las fuerzas políticas y la Junta Militar. El movimiento, una de las organizaciones juveniles con mayor protagonismo en la plaza Tahrir, destacó que las fuerzas políticas presentes en la reunión «no representan a Tahrir y no permanecen en ella junto a los revolucionarios». «Reiteramos las demandas de la plaza, que son no negociar con los militares, que el consejo militar escuche las demandas de Tahrir y que las cumpla de forma inmediata», es decir, la transferencia del poder a una autoridad civil. «No hay duda del fracaso de la Junta Militar en la administración de la etapa transitoria», afirma el Movimiento 6 de Abril. GARA

Los Hermanos Musulmanes se mueven entre las protestas y la negociación con los militares

Los Hermanos Musulmanes participaron en la manifestación del viernes que dio inicio a las masivas protestas que han hecho tambalearse a al junta egipcia. Ayer, sin embargo, llamaron a sus simpatizantes a no participar en la protesta de El Cairo, a la vez que negociaban con la junta militar un «gobierno de salvación». Este juego a dos bandas refleja su historia, que oscila entre la oposición violenta y la colaboración con el poder, entre argumentos a favor de un Estado islámico y afirmaciones de respetar el juego democrático.

El movimiento islámico suní de los Hermanos Musulmanes,es la fuerza mejor organizada y estuvo fuera de la legalidad durante mucho tiempo. Aunque no participaron en las primeras protestas populares de enero contra Mubarak, pronto añadieron la fuerza de su militancia a las mismas. Tras la caída de Mubarak creó el Partido de la Libertad y de la Justicia, acusado de ideología teocrática y que se defiende afirmando que será independiente de los Hermanos. Su doctrina se organiza en torno al dogma del «tawhid», (la unicidad de dios ), con la que justifican la fusión de religión y política.

Creado en 1928 por Hassan al Banna, en los años 40 del pasado siglo llevó a cabo atentados, como la muerte del primer ministro Mahmud Fahmi al-Noqrach. Tras ser acusados de una tentativa de matar al presidente Gamal Abdel Nasser reciben varios golpes entre 1954 et 1970, son ilegalizados y sus miembros son detenidos por millares. Desde 1956, se benefician de ayuda militar y financiera de la CIA, dispuesta a todo para debilitar a los aliados de la URSS. En 1971, Anuar el-Sadat libera a los hermanos musulmanes presos, pero los acuerdos con Israel le granjearán su ira y en 1982 Sadat muere tiroteado por ex miembros del movimiento. Bajo el régimen de Mubarak es relativamente tolerado, pero sus miembros son regularmente objeto de detenciones. Presenta candidatos con etiqueta de independientes y en 2005 consigue el 20% de la representación parlamentaria. En 2010 boicotearon la segunda vuelta de los comicios.

Los Hermanos Musulmanes son particularmente activos en las mezquitas, donde llevan a cabo acciones de beneficencia, en las universidades y en los sindicatos. Para Occidente, siguen suscitando dudas, al temer la instauración de un régimen islámico. Pero EEUU afirmó que se adaptarían a su victoria en las elecciones a condición de que «el escrutinio sea libre y justo», según el coordinador especial para la transición en Oriente Medio, William Taylor. En junio, la secretaria de Estado Hillary Clinton, afirmó que Washington quiere conservar con ellos «contactos limitados».

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